Tragaperras progresivas

Si bien las primeras máquinas tragamonedas datan de finales del siglo 19, todas tenían la característica de entregar premios de valor fijo, o regalos de poco valor. A medida que se popularizaron, varios fabricantes empezaron a construirlas, compitiendo entre sí por colocar en el mercado máquinas más vistosas, innovadoras y que además tuvieran atractivos adicionales que para el usuario resultaran irresistibles. Aunque inicialmente estas máquinas solían ubicarse en lugares impensados donde había afluencia de público, con el pasar de los años los casinos las adoptaron como parte de su entorno lúdico. Naturalmente, tanto los fabricantes, como los dueños de los casinos e incluso los usuarios, demandaban continuamente novedades.

Fue así como apareció, en el año 1986, casi un siglo más tarde de la invención de la primera tragaperras comercial del mundo, la primera máquina tragamonedas de bote progresivo. El atractivo principal de esta máquina radica en que el premio que concede aumenta a medida que el jugador sigue jugando, al contrario de las máquinas anteriores, que tenían la limitación de ofrecer premios fijos, sin importar el tiempo o dinero que el jugador haya invertido. Esto provocó gran entusiasmo entre los jugadores, que se volcaron al nuevo tipo de máquina, que otorgaba premios mucho mayores que los tradicionales, que solían ser relativamente pequeños.

Pero la primera estrategia de fabricantes y casinos fue enlazar varias máquinas, con la finalidad de obtener botes más grandes, de cara al público, que veía codiciosamente premios con varios ceros a la derecha y se acercaba a probar suerte. Por supuesto, las noticias sobre los primeros ganadores de premios comparativamente grandes corrieron de boca en boca, lo que a su vez atrajo grandes cantidades de usuarios ávidos por jugar a las nuevas máquinas “progresivas”, o de bote progresivo. Luego varios casinos acordaron enlazar sus máquinas tragaperras con el fin de obtener botes millonarios y es así como hoy en día es posible obtener premios enormes, gracias a una máquina cuyo uso no requiere mayor conocimiento ni pericia. Actualmente, hay redes de casinos que incluso conectan sus máquinas a nivel intercontinental.

Las máquinas de bote progresivo suelen tener un bote primario y otro secundario. Para ganar el bote primario (es decir el premio gordo), es necesario introducir varias monedas por jugada y por supuesto, no suele ganarse frecuentemente. La máquina indica en grandes caracteres, en pantalla, el estado de su juego, tal y como en cualquier máquina tragaperras. Aunque se puede ganar rápidamente con esta clase de máquinas, también se gasta más rápidamente, de modo que es necesario tener un presupuesto fijo y la voluntad de parar en cuanto la suerte no ha estado de nuestro lado.

Sin embargo el bote secundario, aunque no es tan importante, suele ganarse con mayor frecuencia. En Internet, millones de usuarios le apuestan al juego, amasando botes realmente enormes. La ventaja de jugar online es que suele ser más cómodo, sencillo, e incluso más seguro que jugar en cualquier casino en vivo, por lo que cada día hay más usuarios, y por supuesto ganadores, que se decantan por jugar a las tragaperras online.

Volver al inicio

Copyright (c) 2011 Juegos tragaperras - Todos los derechos reservados. Enlaces - Contactar - Webmasters